domingo, 13 de mayo de 2007

Cerro de San Pedro, San Luis Potosí, lo que el viento de las transnacionales se llevará

Cerro de San Pedro es un municipio del estado mexicano San Luis Potosí. El origen de este municipio es debido al descubrimiento de mineral de oro y plata en sus terrenos. Actualmente hay una minera de Canadá trabajando en la zona, la Metallica Resources Inc., que a su vez opera a la Minera San Xavier SA de CV., el grupo canadiense arribó a Cerro de San Pedro en 1995 y desde entonces ha iniciado sus trabajos aún bajo las protestas de vecinos de la región, historiadores y sociedad civil. Los motivos: para poder extraer el mineral, Metallica Resources Inc., tiene que derribar el Cerro de san Pedro, que entre otras cosas, es la imagen emblemática del escudo del estado de San Luis Potosí, México; además en la zona se afectarán una serie construcciones históricas como la Iglesia de San Pedro, el pueblo, y algo muy particular: las ruinas de diminutas viviendas que datan de los siglos XVI y XVII, levantadas en piedra, en las cuales vivían con sus familias los mineros que ahí laboraban en la época de la Colonia.

A continuación les dejo alguna información extra que obtuve de Wikipedia, y unas fotografías que mi esposa y yo sacamos el año pasado que estuvimos en dicho cerro. Aprovechamos la oportunidad para fotografiar este lugar que seguramente desaparecerá en muy poco tiempo. Cuando el dinero de las transnacionales está de por medio, nada importa las protestas de la gente común y corriente.

Algunos datos

Ubicación

El municipio se encuentra localizado en la zona centro del estado. Las coordenadas de la cabecera municipal son: 100º 48’ de longitud oeste y 22º 13’ de latitud norte con una altura de 2,040 metros sobre el nivel del mar. Sus límites son: al norte y al oeste con Soledad de Graciano Sánchez; al este Armadillo de los Infante; al sur San Luis Potosí y Villa de Zaragoza.

Historia

En el año 1583, en el poblado de Mesquitique, Fray Diego de la Magdalena congregó a varios naturales huachichiles. Entre estos llegó uno llamado Cualiname o Gualiname, el cual llamó su atención al traen en la pintura de su cara trazos dorados (embrijado). El fraile le preguntó dónde había obtenido dicho pigmento. El natural le hizo entender que al oriente de su localización actual se encontraba mucho de aquel polvo.

Fray Diego de la Magdalena comunico su descubrimiento a Fray Francisco Franco y este a su vez lo dijo al Capitán Miguel Caldera quien tomó posesión del lugar.

El Capitán Miguel Caldera envió catear el lugar a Gregorio de León, Juan de la Torre y a Pedro de Anda. Este último hizo bautizar el lugar como San Pedro del Potosí, en honor al santo de su nombre y en memoria de las famosas minas del Potosí en el Alto Perú, hoy Bolivia.

En en cerro y sus alrededores se encontró mucho mineral de oro y plata, pero no había agua suficiente para realizar el beneficio. La ubicación más cercana de agua estaba hacia el norte, en una región dominada aún por varias tribus chichimecas, en el área en que posteriormente se asentaría la ciudad de San Luis Potosí.

Los historiadores Primo Feliciano Velázquez y Basalenque incluyeron extensas descripciones del lugar en sus relaciones.

Historia contemporánea

Las minas fueron explotadas, entre otras compañías, por Metalúrgica Mexicana, ASARCO. En el periodo de esta última se suscitó una huelga minera (1948), la cual fue perdida por los mineros; la compañía decidió marcharse, no sin antes derrumbar los tiros y cañones principales. Nunca se declararon agotadas sus minas.

A continuación algunas fotos. Por favor si te interesa utilizar alguna foto, hazlo con toda confianza, sólo cita la fuente. Gracias.

























































































miércoles, 21 de marzo de 2007

Sobre el artista plástico Odilon Redon (Francia, 1840- 1916)

"La personalidad artística de Odilon Redon está muy ligada a sus primeras experiencias vitales. Bertrand-Jean Redon -cuyo apodo de Odilon deriva del nombre de su madre, Odile- nace en Burdeos en 1840. Su familia acababa de regresar de Nueva Orleáns, donde su padre había hecho una pequeña fortuna desbrozando bosques. La mítica imagen paterna de un aventurero libre y decidido contrasta con el carácter ensimismado y soñador del pintor, poco proclive a la acción -"sólo vivía para mí, sintiendo repulsión.. por cualquier esfuerzo físico"-. Este talante iba a fraguarse en su infancia, que transcurre en la campiña francesa; sus problemas de salud aconsejaron que el pequeño Odilon abandonara el hogar familiar de Burdeos para residir, confiado a un viejo y bondadoso tío, en Peyrelebade, en el saludable ambiente del campo..."

¿Quieres saber más de este artista genial? Visita esta página que edita Milko A. García Torres y de la que tomo el fragmento anterior: http://www.imageandart.com/tutoriales/biografias/redon/index.html





























martes, 20 de marzo de 2007

Heart of the Darkness




















Joseph Conrad



—Tened en cuenta —comenzó de nuevo, levantando un brazo desde el codo, la palma de la mano hacia afuera, de modo que con los pies cruzados ante sí parecía un Buda predicando, vestido a la europea y sin la flor de loto en la mano—, tened en cuenta que ninguno de nosotros podría conocer esa experiencia. Lo que a nosotros nos salva es la eficiencia... el culto por la eficiencia. Pero aquellos jóvenes en realidad no tenían demasiado en qué apoyarse. No eran colonizadores; su administración equivalía a una pura opresión y nada más, imagino. Eran conquistadores, y eso lo único que requiere es fuerza bruta, nada de lo que pueda uno vanagloriarse cuando se posee, ya que la fuerza no es sino una casualidad nacida de la debilidad de los otros. Se apoderaban de todo lo que podían. Aquello era verdadero robo con violencia, asesinato con agravantes en gran escala, y los hombres hacían aquello ciegamente, como es natural entre quienes se debaten en la oscuridad. La conquista de la tierra, que por lo general consiste en arrebatársela a quienes tienen una tez de color distinto o narices ligeramente más chatas que las nuestras, no es nada agradable cuando se observa con atención. Lo único que la redime es la idea. Una idea que la respalda: no un pretexto sentimental sino una idea; y una creencia generosa en esa idea, en algo que se puede enarbolar, ante lo que uno puede postrarse y ofrecerse en sacrificio...


sábado, 10 de marzo de 2007

Fragmentos de una edición fanstástica




















Ein Mond ist guter Dinge (Max Ernst)


La pagoda de Babel

—Ese cuento del agujero en el suelo, que baja quién sabe hasta dónde, siempre me ha fascinado. Ahora es una leyenda musulmana; pero no me asombraría que fuera anterior a Mahoma. Trata del sultán Aladino; no el de la lámpara, por supuesto, pero también relacionado con genios o con gigantes. Dicen que ordenó a los gi­gantes que le erigieran una especie de pagoda, que subiera y subiera hasta sobrepasar las estrellas. Algo como la Torre de Babel. Pero los arquitectos de la Torre de Babel eran gente doméstica y modesta, como ratones, comparada con Aladino. Sólo querían una torre que llegara al cielo. Aladino quería una torre que rebasara el cielo, y se elevara encima y siguiera elevándose para siempre. Y Dios la fulminó, y la hundió en la tierra abriendo interminablemente un agujero, hasta que hizo un pozo sin fondo, como era la torre sin techo. Y por esa invertida torre de oscuridad, el alma de! soberbio Sultán se desmorona para siempre.

De The Man Who Knew Too Much (1922), de G. K. Chesterton




El negador de milagros

Chu Fu Tze, negador de milagros, había muerto; lo velaba su yerno. Al amanecer, el ataúd se elevó y quedó suspendido en el aire, a dos cuartas del suelo. El pia­doso yerno se horrorizó. "Oh venerado suegro", suplicó "no destruyas mi fe de que son imposibles los milagros". El ataúd, entonces, descendió lentamente, y el yerno recuperó la fe.

Citado por Giles en Confucianism and its Rivals, Lecture VIII, 1915.




Definición del fantasma

¿Qué es un fantasma? preguntó Stephen. Un hombre que se ha desvanecido hasta ser impalpable, por muerte, por ausencia, por cambio de costumbres.

Del Ulysses (1921), de James Joyce.









La chambre Turque (Balthus)